Debemos conocer que las competencias emocionales están basadas y regidas por la llamada inteligencia emocional, y que esta ha llevado a que las organizaciones sientan avances o decrecimientos dentro de su desempeño, ya que estas son las relaciones y diferentes aptitudes que contiene el clima organizacional, y que estas están a la disposición de resarcir en cambios para las organizaciones. Así mismo el presente trabajo define a la Inteligencia Emocional (IE) como el conjunto de habilidades, autodominio, persistencia, capacidades para tolerarse y superar frustración, así como controlar los impulsos, retrasar satisfacciones, regular el humor y la angustia, que puedan someter a la capacidad de pensar, la empatía y la esperanza.
La inteligencia emocional puede clasificarse bajo dos categorías, como lo es el modelo de las habilidades, el cual focaliza la emoción junto con la inteligencia, y las definen como una habilidad, la cual puede poseer y utilizar el ser humano, y la de modelo mixto, la cual describe las habilidades mentales, los rasgos y la disposición, construyendo un ente que enfatiza e interrelaciona estas descripciones.
También observamos que la conciencia emocional, tiene distintas capacidades, las cuales radican entre la justa valoración, la autoconfianza, las cuales son esenciales para que un ente o trabajador sea capaz de construir y elaborar los ajustes que sus labores requieren, y a su vez el manejo de emociones, y la auto motivación para lograr y superar los obstáculos que se presentan en su desempeño.
De este modo en el trabajo observamos lo referente a la inteligencia emocional, pero de este mismo modo y en contraposición a ello vemos que entre los trabajadores se denota otra clasificación, o como el autor lo denomina “Síndrome del Burnout” el cual se explica cómo el proceso de deterioro de la atención profesional. Lo define como un estado de fatiga o la frustración relacionada con el compromiso de una causa, un tipo de vida, o una relación que no proporciona la recompensa esperada. Otros también definen al burnout como un estado de agotamiento físico, mental y emocional, causado por una larga implicación con situaciones exigentes emocionalmente. A su vez se caracteriza bajo tres clasificaciones, que son el Cansancio Emocional, la Despersonalización y la Incompetencia Personal, todas estas características están presentes tanto en trabajos de atención directa con el público, como en otros puestos laborales, en los cuales le presenten a los trabajadores diferentes situaciones y exigencias entre otros.
El trabajo de investigación trato de buscar las relaciones existentes entre las competencias emocionales y el síndrome del burnout, el cual es considerado importante debido a sus resultados, y que tiene aplicación directa con el conocimiento y diferenciación entre los casos de estudio. En los resultados se denota que la eficacia profesional resulta asociada a la mayoría de las competencias emocionales, a su vez esto se relaciona con meno agotamiento emocional. La competencia autoconocimiento emocional no presento relaciones con el síndrome del burnout. Los hallazgos aquí encontrados permiten reforzar los conocimientos de la inteligencia emocional en el ámbito laboral, y a su vez permite direccionar un aporte al área del burnout debido a que los estudios de este se habían relacionado al área de salud y educación, y este estudio se relaciona con el área profesional de telecomunicaciones, los cuales se distinguen ya que se someten a distintas y múltiples presiones en periodos de tiempo cortos.
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